Dr. José María Gatell. Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clinic de Barcelona. Co-Director del Proyecto HIVACAT.

Coinfección Hepatitis C – VIH/SIDA. Dr. José María Gatell

Dr. José María Gatell. Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clinic de Barcelona. Co-Director del Proyecto HIVACAT.
Dr. José María Gatell. Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clinic de Barcelona. Co-Director del Proyecto HIVACAT.

Dr. José María Gatell: “Entre un 30 y un 50% de las personas infectadas por el VIH están también infectadas por el virus de la Hepatitis C”

Actualmente, se estima que en España entre un 30 y un 50% de las personas con VIH también están infectadas por la hepatitis C. Esta coinfección puede suponer una progresión más rápida de la infección del virus C de la hepatitis y, como consecuencia, puede existir un mayor daño hepático. No obstante, los tratamientos que actualmente están disponibles para el abordaje de esta circunstancia consiguen resultados cada vez más eficaces, mejorando el pronóstico de los pacientes.

Sobre los aspectos más frecuentes que se pueden derivar de esta coinfección, su abordaje terapéutico y la respuesta al tratamiento en estos casos, nos responde el Dr. José María Gatell, Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona.

Entrevista realizada por Houda Bakkali

¿Qué tienen en común el VIH-SIDA y la Hepatitis C?

Tienen varias cosas en común y tienen algunas diferencias fundamentales. Lo más importante es que se transmiten por vías parecidas y esto es lo que hace que muchas personas estén infectadas a la vez por los dos virus. Una diferencia importante entre ambos es que el VIH de momento no se puede erradicar con los fármacos y, por lo tanto, necesita un tratamiento supresivo durante toda la vida. En el caso de una infección por el virus de la hepatitis c, con los tratamientos actuales, y con los que estarán disponibles en el futuro, cada vez son más los pacientes que se curan.

Hepatitis C y VIH-SIDA, ¿es frecuente esta coinfección?

Esto depende de los países y depende de cómo se ha adquirido la infección por VIH. Cuando la infección se adquiere entre drogodependientes por intercambio de jeringas, prácticamente toda esta población presenta ambos virus, casi se puede hablar del 100% de coinfección. Cuando la infección por VIH se adquiere por vía sexual la transmisión del virus C de la hepatitis es un poco más difícil y esto hace que las tasas de coinfección sean más bajas. Por ejemplo, en nuestro Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona se estima que, aproximadamente, un 30% de cerca de los 5.000 pacientes VIH positivos que controlamos están al mismo tiempo infectados por el virus C de la hepatitis.

En España, ¿cuál es la incidencia de pacientes que presentan ambos virus?

En España, aproximadamente, entre un 30 y un 50% de las personas que están infectadas por el VIH están también infectadas por el virus de la hepatitis C.

¿Y a nivel internacional?

Varía muchísimo de unos países a otros. En el este de Europa, donde casi todos los casos de infección por VIH son por intercambio de jeringas entre personas drogodependientes, la tasa de coinfección se acerca al 100%. Mientras que en países del centro y norte de Europa, y ahora cada vez más en España donde la infección por VIH se adquiere a través de relaciones sexuales, la tasa de coinfección es mucho más baja.

Padecer esta coinfección, ¿acelera o agrava el daño hepático?

Esto se demostró hace mucho tiempo. La hepatitis C en una persona que no está infectada por el VIH tiene una evolución muy lenta a lo largo del tiempo. Generalmente, se pueden tardar 20 o más años en que se produzca una evolución hacia una cirrosis, e, incluso, algunos casos evolucionan hacia cáncer de hígado. Estar coinfectado por el VIH, sobre todo si no se controla el VIH con tratamiento antirretroviral, acelera la progresión de la infección de la hepatitis C. Esto hace que a todos los pacientes coinfectados se les recomiende empezar el tratamiento contra el VIH lo antes posible, independientemente de las cifras de defensas que tengan o de la carga viral que presenten.

A parte del daño hepático, ¿qué otras complicaciones pueden derivarse de esta coinfección?

La hepatitis C puede crear algunas complicaciones fuera del hígado, por ejemplo, a nivel renal. Pero el 90% de los problemas relacionados con la hepatitis C se desarrollan en el hígado.

¿Cuál es el abordaje terapéutico en estos pacientes?

El abordaje terapéutico del VIH es el habitual, con la diferencia de que en los casos en los que coexisten ambos virus el tratamiento debe empezarse lo antes posible. También hay que procurar escoger para el tratamiento del VIH aquellos fármacos que tienen una mejor tolerancia y una menor toxicidad para el hígado. Desde el punto de vista de la hepatitis C, lo que se debe hacer es decidir cuándo hay que empezar el tratamiento. En el momento actual, para el tratamiento de la hepatitis C, tenemos fármacos que si se utilizan bien, la tasa de curación de la hepatitis C estará entre el 50 y el 75% en los pacientes coinfectados. Actualmente, se están desarrollando muchísimos fármacos para el tratamiento de la hepatitis C que lo más probable es que estén disponibles en breve y con los cuales podremos curar, si no el 100% de los casos de hepatitis C, sí un porcentaje muy alto.

Por lo general, ¿cómo responden los pacientes al tratamiento?

Al tratamiento del VIH responden bien, y al tratamiento de la hepatitis C, los pacientes coinfectados responden un poco peor que aquellos que no tienen el VIH, su respuesta es un poco más baja. Pero con los nuevos fármacos la respuesta está mejorando y con los fármacos que se comercializarán en uno o dos años es probable que no haya ninguna diferencia entre pacientes coinfectados por ambos virus y aquellos pacientes que no tienen el VIH.

¿Existe algún efecto adverso cuando se combinan fármacos para tratar ambas infecciones?

En general, cuantos más fármacos tiene que tomar un paciente peor resulta. En estos casos, si el paciente debe tomar de manera simultánea tratamiento para el VIH y para la hepatitis C, la tolerancia, las interacciones, etc., siempre son peores que en pacientes que no combinan ambos tratamientos.

Padecer hepatitis C, ¿empeora el pronóstico de un paciente con SIDA?

En principio no. Pero sí que padecer SIDA empeora el pronóstico de la hepatitis C. Tener hepatitis C no empeora la respuesta al tratamiento de VIH, lo que ocurre es que en algunos de estos pacientes la hepatitis C progresa y puede derivar en una cirrosis o en un cáncer de hígado, por este motivo pueden llegar a fallecer a causa de hepatitis C, por tanto, aumenta la mortalidad. De hecho, actualmente, un porcentaje no despreciable de los pocos pacientes con VIH que mueren se debe a que están coinfectados por el virus C de la hepatitis y sufren complicaciones a causa del mismo. Podríamos decir que la hepatitis C sí que empeora el pronóstico del VIH porque provoca que el paciente muera prematuramente, aunque no sea por causa del VIH.

¿Es posible controlar la hepatitis C en pacientes con VIH-SIDA?

Con los tratamientos que tenemos, actualmente se curan entre un 50 y un 60%. Y con lo fármacos que habrá en el mercado en uno o dos años, quizá podamos hablar del 80 al 90% de pacientes en los que la infección se pueda curar.

¿Cómo influye esta coinfección en la calidad de vida de los pacientes?

La hepatitis C disminuye la esperanza de vida de un paciente VIH positivo, salvo que tratemos la enfermedad y la curemos.

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