Bulimia. Silvia Holguera Ortiz

Silvia Holguera Ortiz, psicóloga de la Clínica de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Silvia Holguera Ortiz, psicóloga de la Clínica de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Silvia Holguera Ortiz: “El paciente bulímico presenta en general una conducta desordenada”

«A modo preventivo y educativo puede ser de gran ayuda estimular la adquisición de hábitos alimentarios saludables, trabajar en educación para la salud y fomentar actitudes realistas en cuanto al peso, la dieta, la constitución física y la aceptación de lo que uno es»

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Según la Organización Mundial de la Salud, la bulimia es un trastorno mental y de la conducta alimentaría, que surge ante el miedo a engordar y que muestra una falta de autocontrol sobre la alimentación. La bulimia es una enfermedad crónica que puede afectar de manera grave a la salud del paciente y a su calidad de vida.

Sobre las principales causas y consecuencias, el abordaje terapéutico y la incidencia que actualmente presenta, nos responde Silvia Holguera Ortiz, psicóloga de la Clínica de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Entrevista de Houda Bakkali

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¿Qué es la bulimia?

La bulimia es un trastorno mental que se caracteriza por atracones o episodios recurrentes de ingestión excesiva de alimento (voracidad), acompañados de una sensación de pérdida de control. Los atracones van seguidos de conductas compensatorias inapropiadas: vómito autoprovocado, abuso de laxantes o diuréticos, ayuno o ejercicio físico excesivo. La percepción de la imagen corporal y del peso se suelen encontrar distorsionados.

¿Qué tipos de bulimia existen?

Según las clasificaciones diagnósticas psiquiátricas existirían dos tipos de bulimia nerviosa: la bulimia nerviosa tipo purgativo en la que se recurre regularmente a la provocación del vómito o al uso laxantes, diuréticos o enemas. Y la bulimia no purgativa donde el paciente emplea otras conductas compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio físico intenso, pero no recurre regularmente a provocarse el vómito ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.

En consulta vemos frecuentemente lo que se suele denominar bulimia multi-impulsiva; un perfil de pacientes con problemática para controlar los impulsos en muchas áreas de su vida, incluida el área alimentaria.

¿Cuáles son sus principales causas?

En función de los conocimientos que se tienen hasta ahora, los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) tienen una etiología multicausal, y así lo establece el modelo teórico más aceptado, el modelo integrador.

El modelo integrador habla de distintos factores de vulnerabilidad a padecer una bulimia nerviosa que serían de tipo biológicos, psicológicos y socioculturales.

Los factores desencadenantes más comúnmente aceptados hablan de los cambios corporales, padecer una enfermedad adelgazante o traumatismo desfigurador, una ruptura conyugal de los padres del paciente, los primeros contactos sexuales, un incremento rápido de peso, críticas recibidas sobre el cuerpo, inicio de un dieta…

¿Qué factores determinan su diagnóstico?

Los factores que determinarían el diagnóstico según los criterios de la CIE-10/ DSM-IV-TR (manuales diagnósticos empleados en las enfermedades mentales, en España diagnosticamos con la CIE, la DSM sería el modelo americano) serían: la preocupación continúa por la comida, con deseos irresistibles de comer; presentar episodios de polifagia durante los cuales consume grandes cantidades de comida en períodos cortos de tiempo; contrarrestar el aumento de peso post ingesta mediante uno o más de uno de los siguientes métodos: vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, períodos de ayuno, consumo de fármacos tales como supresores del apetito, extractos tiroideos o diuréticos; la psicopatología consiste en un miedo morboso a engordar, y el enfermo se fija de forma estricta un dintel de peso muy inferior al que tenía antes de la enfermedad, o al de su peso óptimo o sano.

¿Es común que las personas con bulimia presenten otros trastornos psicológicos y/o de personalidad?

Lo cierto es que es frecuente y es lo que solemos ver en consulta. La comorbilidad entre trastornos de la personalidad, otros trastornos mentales (trastornos ansiosos y trastornos depresivos fundamentalmente) y trastornos de la conducta alimentaria ha sido destacada en numerosas investigaciones.

Asimismo, las anoréxicas y bulímicas afectadas por un trastorno de la personalidad presentan una mayor frecuencia de atracones, vómitos y síntomas ansioso-depresivos, así como mayores dificultades de integración social e intentos de suicidio. A mayor comorbilidad y patología asociada mayor dificultad para la recuperación y bienestar de los pacientes.

¿Qué relación existe entre bulimia y depresión?

La relación entre TCA con depresión es muy estrecha. Muchas de las pacientes bulímicas padecen o han padecido un trastorno depresivo, generalmente unipolar.

Ambas patologías comparten algunas características: alteraciones en los niveles de serotonina; distorsiones cognitivas, falta de habilidades sociales, aislamiento y sentido de ineficacia personal

Actualmente, ¿cuál es la incidencia en España? ¿Y a nivel internacional?

Se han llevado a cabo considerables avances en la investigación de la epidemiología de los TCA en España. De la revisión de estudios recientes pese a sus limitaciones metodológicas se sugiere que la prevalencia de conductas y actitudes alimentarias anómalas en poblaciones no clínicas españolas no difiere marcadamente de lo descrito en otros países desarrollados.

En 2007 se publicaron los resultados de un estudio realizado en la comunidad de Madrid con una muestra de estudiantes mujeres y hombres de entre 12 y 21 años. Los datos obtenidos fueron que la prevalencia total de TCA en mujeres fue de 3.43%, siendo 2.29% para bulimia nerviosa.

No obstante, no se han efectuado buenos estudios epidemiológicos con poblaciones infantiles, adolescentes tempranos o poblaciones masculinas. Es destacable que las formas no completas de trastornos de alimentación tienen una mayor prevalencia que las formas completas según criterios diagnósticos CIE-10 o DSM-IV-R.

¿A qué población afecta en mayor medida?

Los TCA afectan mucho más a la mujer que al varón. Se han señalado proporciones para el conjunto de los trastornos entre 6/1 y 10/1.

Algunos factores demográficos se relacionan con la mayor probabilidad de TAC; tales como el sexo (ser mujer), la edad (adolescencia tardía), ser hijo único, familias monoparentales y muerte de alguno de los progenitores, entre otros

Para compensar los atracones, ¿qué conductas suelen ser las más habituales?

Lo más habitual suelen ser los vómitos autoprovocados. También se utilizan otras medidas compensatorias como el uso abusivo de laxantes, diuréticos u otros fármacos anorexígenos. También es frecuente el empleo del ejercicio físico intenso o el ayuno prolongado post-atracón, apareciendo etapas sucesivas de restricción-atracón.

A la hora de tratar a los pacientes, ¿cuáles suelen ser las principales barreras que se encuentra el especialista?

Una de las principales barreras con las que nos encontramos en nuestra práctica clínica tendría que ver con la motivación al cambio, siendo esto una parte muy importante a trabajar durante las sesiones de terapia. La motivación al cambio se entendería como un proceso con diferentes etapas.

Los tratamientos en TCA suelen ser largos y otra de las barreras que nos podemos encontrar es la continuidad con los mismos, siendo relativamente frecuente los abandonos.

¿En qué consiste el abordaje terapéutico de la bulimia?

El tratamiento específico de la bulimia será determinado por un equipo multidisciplinar (psiquiatra, psicólogo clínico, enfermera especializada en nutrición…) basándose en la edad, estado general de salud, antecedentes médicos y gravedad de los síntomas…

La bulimia normalmente se trata con una combinación de farmacoterapia, terapia individual (técnicas cognitivo-conductuales, integración de la emoción), terapia familiar y grupal, modificación del comportamiento y rehabilitación nutricional.

El tratamiento siempre debe basarse en una evaluación integral del paciente y de la familia. La familia desempeña un papel vital en cualquier proceso de tratamiento.

¿Qué pronóstico presenta actualmente este trastorno?

Las investigaciones más recientes sugieren que el pronóstico es diverso. La bulimia puede presentarse como un padecimiento a largo plazo, fluctuante durante muchos años, o bien como un problema de salud episódico, precipitándose en función de los eventos y crisis de la vida de quien la padece.

Aún no han podido identificarse factores consistentes que permitan predecir el resultado del tratamiento.

La bulimia, ¿se cura o es crónica? ¿en qué medida son frecuentes las recaídas?

Como se ha señalado anteriormente hay muchas personas que han padecido una bulimia y han podido salir de ella, con unos niveles de adaptación a los distintos desempeños diarios bastante adecuados y con una relación más sana con la comida.

También es cierto que es una enfermedad crónica y muchas personas afectadas continúan presentando síntomas.

Las recaídas en la bulimia nerviosa son frecuentes. Suelen aparecer momentos de reagudización de síntomas y otros de mayor estabilización de los mismos.

Desde el punto de vista del entorno de los afectados, ¿qué signos pueden alertar de que la persona padece bulimia?

Entre los signos que nos pueden alertar se encuentran los siguientes: episodios recurrentes de atracones de comida; hacer ayunos o dietas muy rigurosas; provocarse vómitos; aspecto aparentemente saludable (el peso generalmente es normal o ligero sobrepeso); abuso de laxantes y diuréticos; ir a menudo al baño después de comer; preocupación excesiva por el peso corporal, interés desmesurado por el mundo de la moda, idea sobrevalorada del aspecto físico, delgadez asociada a éxito profesional y/o personal; aumento de las actividades físicas (limpia mucho la casa, no para…); problemas odontológicos; cambios de humor; cicatrices en la parte posterior de los dedos.

¿Cuáles son las consecuencias más graves para la salud que pueden derivarse de la bulimia?

Cuando el trastorno bulímico se ha establecido pueden aparecer serias complicaciones médicas, algunas semejantes a las observadas en le anorexia nerviosa y otras más específicas de la bulimia: electrolíticas y renales: hipopotasemia (causante de las alteraciones ECG), acidosis metabólica; cardiovasculares: hipotensión arterial, arritmias cardíacas; pulmonares y mediastínicos: hernias o úlceras esofágicas, neumonía por aspiración, neumomediastino o rotura esofágica; alteraciones dentales: pérdida del esmalte dental, caries; digestivas: dilatación gástrica, rotura esofágica; neurológicas: miopatías secundarias al deficit de potasio, neuropatías periféricas.

¿Cómo afecta la bulimia a la calidad de vida?

Disminuye de manera drástica la calidad de vida. Afectando a todas las áreas del paciente. El paciente bulímico presenta en general una conducta desordenada, al principio con la alimentación y más adelante en otros aspectos de su vida (familiar, social y laboral).

La vida del paciente bulímico poco a poco va girando alrededor de lo alimentario (cuando comer, cuando y como vomitar…). Se evidencia que la alteración de la imagen corporal, el deseo de adelgazar y los mecanismos empleados para conseguirlo tiene repercusiones en el ámbito personal y sociofamiliar. Además, se objetiva psicopatología asociada (ansiedad, ánimo depresivo, rasgos patológicos de la personalidad, etc.)

Todo esto dificulta el correcto desempeño en los distintos ámbitos de la vida de la persona.

¿Cómo influyen los cánones estéticos de nuestra sociedad al desarrollo de este trastorno?

Hay una predisposición cultural, es decir, factores socioculturales que pueden predisponer a padecer un TCA como podría se el pertenecer a un grupo de riesgo como gimnastas, modelos, bailarinas.

Además de la enorme presión mediática a la que estamos sometidos en el día a día sobre la exigencia de la delgadez, que se asocia al éxito personal, profesional…

¿Se puede evitar la bulimia? ¿En qué medida la educación para la salud ayudaría a ello?

La detección e intervención tempranas pueden reducir los síntomas, estimular el proceso de crecimiento y desarrollo normal, y mejorar la calidad de vida de los adolescentes.

También a modo preventivo y educativo puede ser de gran ayuda estimular la adquisición de hábitos alimentarios saludables, trabajar en educación para la salud y fomentar actitudes realistas en cuanto al peso, la dieta, la constitución física y la aceptación de lo que uno es.

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