
Día Mundial Contra el Cáncer | 2014
«Cuando hablamos de cáncer ginecológicos, debemos considerar tres tipos de prevención: aquella que actúa sobre la causa que produce el tumor (que llamamos primaria), aquella que consiste en detectar y tratar la enfermedad en etapas tempranas (secundaria) y aquella que trata de atenuar las consecuencias de la enfermedad y evitar complicaciones (terciaria)»
Dr. Javier de Santiago, jefe de Servicio de Ginecología del Hospital Universitario La Paz de Madrid
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Entrevista realizada por HBakkali
¿Cuáles son los cánceres ginecológicos?
Aunque existe tendencia a considerar el cáncer de mama como cáncer ginecológico, en sentido estricto debemos considerar como tales aquellos que afectan a cualquier parte del tracto genital, ovario, trompa, útero, cuello del útero, vagina y vulva.
Cada cáncer ginecológico se manifiesta de manera diferente, pero… ¿qué señales deben hacer sospechar a la mujer? ¿Ante qué síntomas se recomienda que se acuda al especialista?
Cada tipo de cáncer ginecológico presenta síntomas específicos. El más frecuente en caso de tumores de cuerpo de útero o cérvix es la genitorragia, es decir, sangrado a través de los genitales. Por tanto, cualquier mujer debería consultar al presentar un sangrado genital anómalo, más aún después de la menopausia. La aparición de bultos o heridas también debería hacer consultar. Por desgracia, el cáncer de ovario produce poca sintomatología de forma precoz, por lo que en muchas ocasiones se diagnostica de forma tardía. Los síntomas más frecuentes de este tipo de cáncer son la hinchazón, el dolor abdominal o pélvico y las molestias digestiva.
¿Cuál sería recomendación general?
Como recomendación general se podría decir que la mujer debería consultar ante cualquier sangrado inusual, secreción vaginal persistente, lesión o herida que no cura en un tiempo normal, prurito genital persistente y dolor o sensación de presión en la pelvis.
¿En qué grado los tumores ginecológicos son prevenibles?
Cuando hablamos de cáncer ginecológicos, debemos considerar tres tipos de prevención: aquella que actúa sobre la causa que produce el tumor (que llamamos primaria), aquella que consiste en detectar y tratar la enfermedad en etapas tempranas (secundaria) y aquella que trata de atenuar las consecuencias de la enfermedad y evitar complicaciones (terciaria).
¿Qué cáncer ginecológico es el más prevenible?
El prototipo de cáncer ginecológico con mayor posibilidad de prevención a cualquier nivel es el cáncer de cuello de útero. Este se asocia en muchas ocasiones a enfermedades de transmisión sexual, especialmente el virus del papiloma humano. Podemos prevenir su aparición con la aplicación de vacunas específicas, utilización de preservativo, etc. Podemos diagnosticar lesiones precancerosas mediante citología periódica. Esto nos permite además utilizar tratamientos menos agresivos que afectan en menor medida a la calidad de vida de la mujer.
¿Existen factores genéticos o ambientales que se asocian al desarrollo de alguno de estos tumores (obesidad, tabaquismo, cánceres ginecológicos hereditarios, etc.)?
Existen algunos con una asociación evidente como es el virus del papiloma humano en cáncer de cuello. Casi todos los cánceres de cuello de útero se asocian con él. El cáncer de endometrio se asocia con obesidad, hipertensión y diabetes. Tanto el cáncer de endometrio como el de ovario se asocian también con determinadas alteraciones genéticas. En este sentido los antecedentes familiares de cáncer de útero o ovario se asocian con mayor posibilidad de padecerlos.
¿Aumenta con la edad el riesgo de padecer algún cáncer ginecológico?
El cáncer de cuello de útero se produce en mujeres mas jóvenes que otros tipos de cáncer ginecológico, entre los 30 y 40 años. El cáncer de endometrio suele diagnosticarse tras la menopausia, entre los 55 y 60 años, muy raro antes de los 40 años. La probabilidad de desarrollar cáncer ovárico aumenta con la edad. La mayoría de los cánceres ováricos ocurre en las mujeres mayores de 50 años de edad, con más riesgo para las mujeres mayores de 60 años de edad. También el cáncer de vulva se asocia con edades mas tardías, generalmente por encima de 60 años.
¿Qué relación existe entre la terapia hormonal sustitutiva y estas neoplasias?
El riesgo de cáncer de endometrio aumenta cuando se realiza tratamiento hormonal sustitutivo exclusivamente con estrógenos. Existen también algunos estudios que han asociado el tratamiento hormonal sustitutivo con cáncer de ovario, aunque esta asociación no está bien establecida desde el punto de vista estadístico.
¿Qué papel juega el Virus del Papiloma Humano (VPH) en el desarrollo de estos tumores?
La mayoría de los cánceres de cuello de útero son producidos por este virus. También se asocia con algunos tipos de cáncer de vagina y vulva.
Comenzar las relaciones sexuales de manera temprana, ¿pueden incrementar el riesgo de sufrir alguno de estos cánceres?
El comienzo de relaciones sexuales de forma temprana se asocia con un incremento del riesgo de enfermedades de transmisión sexual, entre ellas la infección por virus de papiloma humano (HPV).
¿Qué consejos daría a las mujeres para fomentar la prevención y el diagnóstico temprano de los cánceres ginecológicos?
Con respecto a la prevención insistir en hábitos de vida saludable y sobre todo prestar atención a los síntomas de alarma que se han comentado. En el diagnóstico temprano es importante insistir en las revisiones ginecológicas con una periodicidad adecuada y acudir al médico o especialista ante la presencia de síntomas de alarma.


