«Las vacunas son preparados que contienen determinados componentes obtenidos a partir de microorganismos responsables de enfermedades infecciosas. Estos preparados, introducidos en el organismo originan una respuesta activa del sistema inmune, generalmente de muy larga duración, con un riesgo mínimo de reacciones de tipo local o general»
Dr. José María Bayas. Resposable del Centro de Vacunación Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona
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Entrevista realizada por Houda Bakkali
¿Por qué son importantes las vacunas?
La potabilización del agua, las vacunas, los antibióticos y la anestesia, se encuentran entre los grandes avances que han contribuido a mejorar la expectativa de vida y la calidad de la misma en los últimos años.
Cada año las vacunas evitan millones de muertes y cientos de miles de casos de secuelas invalidantes. En los últimos 60 años, las vacunas han conseguido eliminar varias enfermedades de amplias zonas geográficas. Se ha erradicado la viruela, en menos de 30 años la polio paralítica ha pasado de 400.000 casos anuales a unos centenares en la actualidad y la mortalidad por sarampión y por tétanos maternal y neonatal se ha reducido en 5 veces en los 10 últimos años. Si aplicáramos vacunas “teóricamente disponibles” (neumocócica conjugada, sarampión, hepatitis B, rotavirus, Haemophilus influenzae b …) evitaríamos cada años, más de cuatro millones de muertes, fundamentalmente en niños menores de 5 años.
¿Por qué los niños deben ser vacunados?
Porque son precisamente los niños los que sufren las consecuencias más graves de toda una serie de enfermedades que se pueden prevenir con vacunas. En ausencia de programas de vacunación la mortalidad y las secuelas en los que sobreviven a estas enfermedades afectan principalmente a los niños. Desafortunadamente, esto sucede todavía en áreas de África y Asia, donde cada año, 22 millones de niños menores de 1 año no reciben ni las vacunas más básicas
¿Qué vacunas son las que han tenido mayor alcance?
Además de la viruela, vacunas como tétanos, difteria, tos ferina, poliomielitis, sarampión, rubéola o hepatitis B han sido, hasta ahora, las que más han contribuido a mejorar la expectativa de vida y la salud de las poblaciones humanas. Naturalmente hay muchas más que jugarán un papel en el futuro
¿Por qué hay que perder el miedo a las vacunas?
El uso generalizado de una vacuna efectiva y segura disminuye el riesgo de la enfermedad, pero paradójicamente disminuye también la percepción positiva hacia esa vacuna. La virtual desaparición en amplias zonas geográficas de enfermedades prevenibles con vacunas, son los efectos positivos de las políticas de vacunación. Pero estos ingentes beneficios, a menudo no percibidos por la población, favorecen corrientes de opinión de “que las vacunas no son necesarias porque la enfermedad no existe”. Cuando justamente es la presión vacunal la que está impidiendo la reemergencia de la enfermedad.
Sobre las vacunas, ¿qué mitos habría que desterrar?
En ausencia (o baja frecuencia) de la enfermedad, problemas de salud de diverso tipo que acontecen asociados en el tiempo a tal o cual vacunación, pueden ser imputados, casi siempre de forma injusta, a la vacunación: “efectos secundarios, etc”. El perfil de seguridad exigido a una vacuna para su aprobación y uso, es muy superior al de cualquier otro fármaco. Por ello los efectos adversos graves demostrados, asociados causalmente a las vacunas son extraordinariamente remotos. El riesgo “cero” no existe en ninguna actuación humana, tampoco cuando usamos vacunas. Si comparamos los potenciales riesgos con los beneficios podemos decir que las vacunas son muy seguras. No hay fármacos más seguros que las vacunas.
¿Cuáles son los retos en materia de vacunas a corto y medio plazo?
Los retos son muchos, depende a qué escala hablemos. Podríamos señalar: conseguir ampliar el uso de vacunas “clásicas y modernas” a las áreas geográficas más desfavorecidas a través de organizaciones internacionales como OMS-UNICEF, GAVI, etc. Desarrollar vacunas nuevas y mejores (malaria, VIH-SIDA, tuberculosis, gripe) mediante tecnologías novedosas y por supuesto, reivindicar y explicar el papel histórico que ha tenido y tiene la vacunología en la salud de la población.



