Entrevista HBakkali
¿Cuáles son los principales objetivos y metas que centran la acción de Stop Sida?
Stop Sida es una organización sin ánimo de lucro dedicada a la prevención del VIH/SIDA y otras ITS desde 1986. Trabajamos por la salud sexual desde y para la comunidad LGBT y de trabajadores/as sexuales (TS). Formamos Stop Sida voluntarios/as y trabajadores/as lesbianas, gais, bisexuales, heterosexuales y transgénero.
Stop sida tiene como metas: prevenir el VIH/Sida en el colectivo LGTB y en la sociedad en general mediante el trabajo activo y directo realizado por los mismos interesados/as (LGTB y trabajadores/as sexuales); Ofrecer servicios a las personas afectadas por el VIH/Sida; Promover la solidaridad dentro del colectivo LGTB y la sociedad en general hacia los afectados/as por el VIH/Sida y evitar cualquier tipo de discriminación.
Para alcanzar estas metas nos hemos establecido una serie de objetivos, los cuales son, entre otros: garantizar el acceso a la información sobre las vías de transmisión y el sexo más seguro; Promover el uso del preservativo como medio más eficaz para la prevención del VIH, así como su detección precoz; Facilitar espacios donde trabajar las actitudes hacia el VIH/Sida, el sexo más seguro y la transmisión en general; Diseñar intervenciones específicas para cada uno de los segmentos que componen el colectivo LGTB y de trabajadores/as sexuales; Trabajar aquellos aspectos que puedan facilitar la concienciación y la adopción de medidas de prevención de la infección del VIH; Dotarnos de indicadores que nos permitan evaluar el trabajo que se está llevando a término y diagnosticar las necesidades del momento; Ofrecer soporte, información y recursos a las personas seropositivas.
¿Qué ejes acentúan la vulnerabilidad de las trabajadoras y trabajadores sexuales ante el VIH-SIDA?
Los Trabajadores Masculinos del Sexo (TMS) y las Mujeres Transexuales Trabajadoras del Sexo (TTS) son especialmente vulnerables a las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), incluida la infección por el VIH. Los datos de un estudio centrado en Trabajadores Masculinos del Sexo (Zaro et al, 2007), reflejaba que las personas que ejercen el trabajo sexual constituían una población “especialmente vulnerable” en la infección por el VIH, encontrando las mayores prevalencias en mujeres transexuales y hombres frente a las mujeres que ejercen el trabajo sexual. De hecho, en los dos primeros colectivos se registraban unas prevalencias del 22% y 12% respectivamente, frente a un 1% en las mujeres. Tal y como se reflejaba en esa investigación la vulnerabilidad estaba definida por la “elevada frecuencia de relaciones sexuales, el alto número de personas con las que se mantienen contactos sexuales, el hecho de padecer frecuentemente otras infecciones de transmisión sexual, el consumo de drogas o el infrecuente uso del preservativo en su vida privada”. Los datos sobre personas que ejercen el trabajo sexual en España en el año 2006 que ofrece el grupo EPI-VIH muestran cifras nada alentadoras para los TMS y las TTS con una prevalencia del 14,2% en los primeros y 18,2% en las segundas.
En cuanto a las mujeres transexuales, se dan tasas más altas de VIH comparadas con otros grupos de trabajadores sexuales. En el año 2010 Stop Sida realizó el estudio TranSex2010 (Fernández Dávila, Percy y Morales, Adriana, 2011) con la finalidad de conocer las conductas de riesgo y detección de necesidades para la prevención del VIH y otras ITS en mujeres transexuales trabajadoras del sexo en la ciudad de Barcelona. La prevalencia del VIH, según auto reporte, reflejó un 16.2%, sin embargo, un 3.6% desconocía su seroestatus pudiendo elevar el registro en este grupo a un 20%. Esta preocupante situación es debida a diversos factores que hacen más vulnerable a este colectivo: estigmatización y marginalidad (lo cual frecuentemente se convierten en barreras para acceder a la asistencia sanitaria y a oportunidades de empleo), una elevada probabilidad de consumo de drogas, intercambio de jeringas para hormonarse, trabajo sexual como único medio de vida y conductas sexuales de alto riesgo (Belza, 2001; Maine HIV Prevention Community Planning Group, 2003).
Las relaciones de poder que se establecen entre el/la trabajador/a sexual y sus clientes, los prejuicios y el estigma del trabajo sexual, la transfobia y homofobia social e internalizada, la invisibilidad del trabajo sexual masculino, la xenofobia y la dificultad en el acceso a la información sobre los recursos socio-sanitarios, entre otros, constituyen fuertes factores de vulnerabilidad social que dificulta la priorización de prácticas de sexo más seguro en los/as TS, sus parejas afectivo-sexuales y/o clientes.
¿Qué intervenciones para la protección de la salud son las que se suelen llevar a cabo hoy en día en España?
Intervenciones biomédicas; diagnóstico precoz; promoción de la prueba, intervenciones psico-sociales…
En esta materia, ¿en qué momento estamos? ¿Qué avances destacaría y qué objetivos son los que más urge mejorar?
Las intervenciones biomédicas están teniendo más peso a la hora de abordar la prevención del VIH/SIDA. Es necesario que las personas volvamos a ser las protagonistas de la toma de decisiones sobre nuestra salud sexual teniendo en cuenta otros aspectos que también inciden y afectan en nuestra salud (a nivel emocional, situacional…)
¿Con qué obstáculos se encuentran las organizaciones y asociaciones que dedican sus esfuerzos a la protección frente al VIH-SIDA de las trabajadoras y trabajadores sexuales?
Por la alta movilidad del colectivo se dificulta la participación en las actividades, y a la hora de realizar seguimiento de casos. Falta de trabajo en red con el resto de ONG’s de trabajo sexual. Incidencia en el empoderamiento individual y colectivo.
En el manejo terapéutico de las trabajadoras y trabajadores sexuales, ¿qué déficits presenta el actual sistema sanitario?
Los trabajadores/as sexuales por su situación laboral tienen la característica de tener una movilidad muy alta, es decir; se trasladan constantemente a otras ciudades y/o países para ejercer trabajo sexual. En algunas ocasiones se ven en la situación de no tener el tratamiento necesario para el tiempo en que estén fuera de la ciudad donde realizan sus controles… Las estructuras del sistema sanitario no están adaptadas a este colectivo por sus características de alta movilidad, estilos de vida, etc.
¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se deben enfrentar los pacientes?
Los y las TS que están en situación administrativa irregular y que son recién diagnosticados y/o vienen con el diagnóstico desde sus países de origen están teniendo dificultades y barreras a la hora de acceder al sistema sanitario. La falta de información del personal administrativo muchas veces dificulta los trámites necesarios (activar tarjeta sanitaria, padrón…) para finalmente realizar las derivaciones a las Unidades de Infecciosas de los Hospitales, y en algunas ocasiones, los y las TS se ven en la necesidad de revelar su estado serológico con la vulneración de derechos que esto supone.
Desde Stop Sida tenemos un servicio para facilitar el acceso al sistema sanitario y que actualmente nos implica mucho tiempo y esfuerzo. A través de nuestro circuito y en colaboración con el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya podemos gestionar y tramitar la TSI (Tarjeta Sanitaria Individual) y facilitar el empadronamiento colectivo si la persona tiene dificultades para gestionarlo donde está residiendo. De esta manera podemos realizar las derivaciones directas a las Unidades de Infecciosas de los Hospitales con quienes tenemos acuerdos (Hospital Clinic, Hospital de Vall d’Hebrón y Hospital Ramón Trias i Pujol, Can Ruti).
Trabajo sexual y SIDA, ¿cómo gestionar el miedo en estos casos?
Los y las TS con VIH viven un triple estigma; ejercer el trabajo sexual, la homofobia/transfobia y tener VIH. Estos tres factores afectan a la vivencia del VIH y a la percepción del VIH en el entorno del trabajo sexual, tanto por los/as TS como por sus clientes. La comunicación del seroestatus es más compleja de abordar; los grupos de ayuda mutua podría ser una herramienta útil pero los/as TS con VIH tienen que valorar previamente la visibilidad de tener VIH frente a otros compañeros o potenciales clientes.
En el mundo del trabajo sexual, ¿contra qué mitos se debe seguir luchando?
“Trabajo Sexual es igual a explotación”. No todas las personas que ejercen trabajo sexual están en situación de trata y/o explotación. Por nuestra experiencia una gran mayoría ejerce trabajo sexual de manera voluntaria.
“Trabajo Sexual es igual a mujeres”. No sólo las mujeres biológicas ejercen trabajo sexual y muchas veces se invisibiliza al resto del colectivo, en Stop Sida trabajamos con un gran número de hombres y trans trabajadores/as sexuales.
“Trabajo Sexual es igual a vectores de transmisión”. Los y las TS no transmiten infecciones, son las prácticas sexuales y cómo se tienen estas prácticas las que facilitan, o no, una transmisión. Los y las TS acostumbran utilizar el preservativo con sus clientes.
“Trabajo Sexual es igual a falta de recursos”. Hay TS que son profesionales, que tienen herramientas, estrategias y habilidades para ejercer el trabajo sexual de la mejor manera y que están empoderados en su profesión y en la toma de decisiones que les afecten a su salud sexual.
¿Qué papel considera que debe jugar la comunicación y la información a la hora de abordar el VIH-SIDA?
Ante la pluralidad de enfoques y discursos en el abordaje de la prevención del VIH (visiones biológicas, médicas, psicosociales, epidemiológicas, etc.), necesitamos acceder y comprender la cada vez más compleja información que recibimos, así como analizar los mensajes que nos llegan. Sólo así cada persona podrá tomar las decisiones que se ajusten mejor a sus necesidades y circunstancias. La simplificación de los mensajes y su utilización normativa por parte de diferentes organismos públicos y privados, en ocasiones no exentos de intereses, ponen en riesgo la autonomía de las personas en el derecho a decidir sobre el cuidado de su salud, y pueden generar estigma responsabilizando al colectivo y especialmente a las personas con VIH como vectores de transmisión.
¿Qué se debe mejorar en este aspecto?
Es preciso ofrecer información de manera personalizada que contemple diversas opciones y estrategias para el cuidado, en función de las necesidades de cada individuo. Stop Sida defiende un enfoque holístico de la prevención focalizado en las personas, no sólo en el VIH. Esto conlleva apoyar y acompañar a las personas en la toma de decisiones, a partir de una información veraz.
Normalizar la palabra SIDA, ¿por qué resulta necesario?
El lenguaje construye y está lleno de significados. La palabra SIDA está cargada de estigmas y mitos que pueden llegar a dificultar y afectar en las vivencias y experiencias de las personas que viven con VIH. El SIDA nos afecta a todos y todas. Más allá de normalizar la palabra habría que solidarizarnos con las personas afectadas.
¿Cree que se ha superado la “era del tabú”?
¿Era tabú? Lo que sí sabemos es que queda mucho trabajo por hacer: incidencia política, implicación de las administraciones, facilitar el acceso al sistema sanitario, garantizar los tratamientos a las personas afectadas, solidarizarnos, no quedarnos callados y denunciar cualquier vulneración hacia los derechos de las personas que viven con VIH, que se trabaje por un cambio no sólo de actitud sino del sistema social por medio del cual se llegue a una equidad y se trabaje por la no discriminación y estigmas…
Un mensaje esperanzador cuando hablemos y pensemos en la palabra SIDA…
¡MoVIHlízate! Por los derechos de las personas que vivimos con VIH.


