
La radioterapia puede ser uno de los tratamientos que se requiera en el abordaje de pacientes diagnosticadas de cáncer de mama. Pese a ser un tratamiento oncológico habitual, su administración puede ocasionar algunas complicaciones en órganos adyacentes como las costillas, el pulmón o el corazón.
Con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer, la Dra. Blanca Farrus, Consultor Senior del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Clínic de Barcelona, nos responde a cuáles son las características de este tratamiento, en qué consisten sus efectos adversos y cuál es el grado de tolerancia cuando se administra en casos de pacientes con cáncer de mama.
Entrevista realizada por HBakkali
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¿Todas las pacientes con cáncer de mama deben someterse a un tratamiento radioterapico?
En caso de cirugía conservadora, la aplicación de radioterapia (RT) tras la intervención es imprescindible.
¿Qué tipo de irradiación de la mama existen?
Hay diversas técnicas: Irradiación sobre todo el volumen mamario con esquema estándar de 1.8-2 Gy/fracción durante 5 semanas; Esquema hipofraccionado (dosis diaria más alta y una dosis total más baja, con un menor número de días de tratamiento que el esquema estándar) a todo el volumen mamario; Sobreimpresión del lecho tumoral con RT externa (fotones o electrones) o bien con RT intraoperatoria (durante la intervención), llamada RIO – sobreimpresión; Irradiación de la zona de la cirugía que tiene más riesgo de recidiva o IPM, mediante RT externa con conformación tridimensional; IPM mediante RIO exclusiva, tratamiento durante la cirugía de la mama.
En los casos indicados puede asociarse RT en las áreas ganglionares regionales.
Antes de comenzar el tratamiento con radioterapia, ¿qué recomendaciones debe tener en cuenta la paciente?
Como parte de un abordaje multidisciplinar, un porcentaje elevado de las pacientes reciben tratamientos sistémicos que pueden modificar la respuesta de la piel a la radiación o aumentar la toxicidad en otros órganos de riesgo (pulmón y corazón). La tecnología actual con planificadores tridimensionales y aceleradores lineales, permite controlar en mayor medida el volumen irradiado de dichos órganos.
Se ha de valorar la situación clínica de la paciente, hábitos tóxicos, antecedentes patológicos, que incluye patología previa pulmonar y/o cardíaca, enfermedades autoinmunes, alergias a medicamentos, a la vez que enfermedades del colágeno que contraindiquen la irradiación. Se valorará el tipo de piel y se darán las recomendaciones oportunas de hidratación local, evitar la exposición solar en el área irradiada y no nadar durante el tratamiento y hasta que los efectos locales inflamatorios no hayan desaparecido. Se recomendará no fumar, al menos durante el tratamiento, hacer ejercicio suave, andar y alimentación variada.
Dado que la RT genera inflamación, la paciente ha de prever que la piel del área tratada se va a enrojecer y presentará características similares a una quemadura por el sol, básicamente tras dos o tres semanas de iniciar el tratamiento. Conforme avanza el tratamiento la piel en el área expuesta puede presentar descamación superficial, mayor pigmentación y pinchazos aislados en la mama, que se irá normalizando a partir de las tres semanas de finalizar el mismo. Asimismo, puede presentar cansancio y todos estos síntomas son temporales y desparecen algún tiempo después de finalizar la RT.
Estos efectos son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores como el volumen de la mama, la dosis, el número de fracciones, el tratamiento sistémico que haya realizado previamente (quimioterapia) o que esté recibiendo al mismo tiempo (quimioterapia o tratamiento anti HER2), los desplazamientos diarios para recibir el tratamiento y la susceptibilidad individual de cada persona. En algunos casos se producen efectos mínimos, mientras que en otros son más importantes y es necesario administrar tratamiento médico para su control.
¿La radioterapia en pacientes con cáncer de mama se tolera bien?
En general, el tratamiento con RT en el cáncer de mama es bien tolerado, pero se aconseja descansar tras recibir la sesión diaria de RT. A largo plazo la mama tratada con RT puede hacerse más consistente e incluso reducir su volumen.
¿A qué órganos puede causar lesión la radioterapia?
La RT en la mama pueden conllevar ciertas complicaciones en los órganos adyacentes como son el pulmón, costillas y en el caso de irradiación de la mama izquierda el corazón.
¿Es común que se ocasione daño en dichos órganos?
Si la paciente no tiene patología pulmonar previa, no fuma y sin enfermedades inmunológicas, es infrecuente presentar una inflamación del tejido pulmonar en forma de neumonitis (<1%). Este riesgo aumenta con el aumento del volumen de RT y aumenta con los tratamientos oncológicos previos o al mismo tiempo que la RT.
¿Cuáles son los principales efectos secundarios que pueden derivarse de la radioterapia?
En general, y en algunas ocasiones, pueden aparecer algunas de las siguientes complicaciones: Cansancio inespecífico; Cambios en la coloración de la mama, inflamación y descamación superficial en el área expuesta a la irradiación, de duración temporal; Cambios en la textura de la glándula mamaria; Neumonitis.
Tras el tratamiento, ¿desaparecen los efectos secundarios o puede quedar alguna secuela de por vida?
Las pacientes con patología de base y que presentan neumonitis durante o tras la RT de la mama, en general desaparece en 3-4 meses, pero en algún caso se presentan secuelas que pueden durar un año y persistir cierta dificultad respiratoria; A nivel local, las técnicas y maquinaria antiguas suministraban una dosis elevada en la superficie de la piel, provocando a largo plazo dilataciones de los vasos subcutáneos visibles como arañas rojizas llamadas telangiectasias. Estas dilataciones no provocan molestias, pero no son estéticas y a la larga pueden conferir cierta sensibilidad cutánea con predisposición a endurecimiento de la piel y pequeñas úlceras superficiales al roce; La toxicidad cardíaca secundaria a la RT aparece a largo plazo y puede alterar la calidad de vida, incluso provocar la muerte; Las fracturas costales forman lentamente callo óseo, pero puede quedar un dolor residual crónico.


